28 dic

Ya nos estaban pidiendo el final de esta historia de amor y nos os queremos hacer esperar más. Para quienes aún no habéis leído nada de este relato romántico os dejamos todos las publicaciones anteriores:

Y sin más dilación os dejamos con la parte final:

El secreto perfecto: 4ª y última parte

secretos de amorY vuelven las dudas… Por momentos creo que tengo que decirle lo que siento, tengo que transformar todo lo que hemos vivido en palabras y explicarle que quizás juntos seamos un tándem perfecto, que tenemos que arriesgar, vivir el momento y dejarnos llevar por los sentimiento; que la vida es una y , por lo menos a mí, no me suele pasar esto; que no podemos negar la atracción y que los compromisos, al igual que las palabras, se los lleva el viento. Que lo nuestro no fue un amor bañado por la embriaguez del momento, que (en contra de lo que en principio creímos obviar) los dos, sobrios pero borrachos de pasión: nos miramos, nos miramos y nos miramos hasta que todo estalló y en ese minuto, asesorados por Pablo Neruda arriesgamos lo cierto por lo incierto huyendo de los sensatos consejos. Los dos sabemos que pasó eso.

Quiero explicarle que en la vida no todo se valora en función del tiempo, que hay situaciones en las un segundo es más fuerte e intenso que diez años, que hay que jugar y apostar, que nunca nos debemos quedar con la duda, que hay cosas que ocurren no fortuitamente, tienen un fin y que hay que tener valor para afrontar todo esto.

Pues eso es lo que ocurrió, nadie lo supo, sólo dos, fue una semana idílica en un paraje blanco y puro. Fue tan irreal que si me dijeran que lo he soñado no lo dudaría. Sólo sé que ha pasado porque mientras que de un sueño así el despertar es placentero, a mí me está costando abrir los ojos y cuanta más claridad: más dolor, más soledad, más angustia, más.

Pero como todo esto no es nuevo para mí, sé que existe una fuerza que nace de dentro, te sopla en la cara y te obliga a seguir a delante. Comienzas a pensar que ha sido una tontería, poco a poco  entierras esos sentimientos y con ellos quizás: el amor de tu vida, la guía de tus viajes, la almohada que guarda tus sueños, el apoyo de tu cuerpo, el padre de tus hijos, tu compañero abuelo…Entonces me enfurezco porque yo no quiero soterrar esto; porque egoístamente pienso que no podría soportar, con el paso del tiempo, pensar que allí: en ese secreto, debajo de los edredones, en ese susurrar, en las tímidas miradas y en las escondidas caricias estaba mi hombre perfecto.

Fin

Autora: Nubia

Esperamos que disfrutarais del relato tanto como nosotros, si queréis que publiquemos el vuestro poneros en contacto con nosotros.

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