21 dic

Cuida tus palabras y mima tus gestos. Intenta que sigan una coherencia entre ambos, pues forman parte de un todo: tu YO. Estate atent@, porque si no coincide la palabra con lo que la acompaña, ese lenguaje no-verbal que conoce tu cuerpo, puedes confundir a quien te escucha, a quien te mira.

Si tus palabras salen del corazón, saldrán de manera sencilla, y será más fácil que el cuerpo sepa qué hacer, pues todo surgirá de manera natural. Incluso será más fácil que las palabras no se las lleve el viento, y que se cumplan, que logres llevarlas a cabo.

Así pues, será todo mucho más natural y sencillo si sólo dices aquello que piensas, o mejor aún, aquello que sientes, dándole voz al corazón sin complejos, sin miedos. Un “Te quiero”, “A ver si nos vemos”, “ Te echo de menos”… que sale con amor, llega con amor.

CongruenciaPuede parecer complicado, ridículo, lejos de tus costumbres, pero es mucho más reconfortante y energético para ti y para quien te rodea, que no decirlo o decirlo sin sentirlo. Pues no hay que olvidar que lo que decimos, lo que hacemos, tiene una repercusión en quien nos acompaña, ya que somos seres sociales en constante interacción con otr@s que sienten y piensan igual que nosotr@s.

Y lo más importante, darle uso al corazón hace que no se oxide, que siga bombeando y esté preparado para lo que pueda llegar. SENTIRÁS QUE ESTÁS VIV@!!!

AutoraGema Zunzunegui Lamas

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