29 nov

El viernes es el día ideal para continuar con el relato de amorLa Duda de Teresa” del que ya hemos publicado las dos primeras partes que podéis leer aquí:

Y sin más rodeos comenzamos con la tercera parte de esta historia cargada de sentimientos:

3ª Parte de “La duda de Teresa”:

“…Pues eso, aún sabiendo que esos días los dos nos fundíamos a escondidas en la hoguera de nuestra pasión, no creía que el hombre de su vida pudiera ser yo.

La duda de teresa 3 parteEl regreso fue horrible, siempre pensando en Teresa, estaba casi seguro de que nunca me podría olvidar de ella y que siempre recordaría sus caricias… Pero yo me iba a casar. En algún momento, iluso de mí, pensé que el amor de mi vida era mi futura mujer, pues con ella había mantenido muchos años de relación, la quería muchísimo y tenía un futuro en común.

Me casé con mi santa esposa y en cierto modo fui feliz, hemos criado a dos hijos y tenemos cinco nietos.

El otro día vino mi nieta a casa y me dijo que la abuela de una amiga suya me conocía, y que quería que yo tuviera esto. Extendió el brazo y me dio un sobre. Abrí el sobre y me encontré con unos folios amarillentos y otro folio que a su lado parecía que deslumbraba de lo blanco que era. En el primer folio leí: esto te lo tendría que haber entregado hace muchos años pero el miedo a una negativa pudo más que mi intención. Entonces comprendí que era Teresa, los folios amarillos recogían una carta donde me decía que me quería, que pensaba que era el hombre de su vida y recordaban aquellos días que vimos juntos las montañas”.

El anciano paró de hablar, en sus ojos se podía ver como asomaban unas lágrimas, entonces yo me sentí fatal, no sabía qué hacer, cómo actuar. Le cogí la mano temblorosa y le dije que era la historia más bonita y también más triste que había escuchado nunca. Entonces suspiró, sacó su pañuelo de tela blanco, secó sus vidriosos ojos y me miró:

-“Sé que piensas que soy un pobre anciano medio alocado y que me estoy inventando esto para hablar con alguien porque estoy sólo, yo no puedo obligarte a que me creas, sólo quiero que sepas que hoy cuando te vi pasar me recordaste a Teresa y que en tu mirada veo tristeza, no tenía pensado pararme pero como yo sí que fui cobarde quiero que tú no lo seas. No sé si lo que te estoy contando te interesa, pero bueno, sólo quiero decirte que si yo volviera a tener tu edad no dejaría que alguien como Teresa pasara por mi vida sin intentar retenerla. Ahora sé que no puedo dar marcha atrás y me arrepiento, pero lo que más me ha comido la cabeza estos años es la incertidumbre de qué hubiera pasado si yo lo hubiera intentado con ella. Por eso te digo que, aunque por tu juventud no te lo parezca, la vida es corta, sólo hay una y aunque tengas planeado algo siempre puede salir de otra manera. Nunca dejes que la duda more en ti, porque entonces nunca serás completamente feliz….”

Continuará

Autora: Nubia

1 comentario

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